
Jade Cerisa Lorraine Goody , más conocida como Jade Goody, fue una celebridad británica conocida por haber participado en dos ediciones del programa “Gran Hermano”, profiriendo insultos racistas en la edición de 2007 contra la actriz india Shilpa Shetty . Frases como "¿qué es un espárrago?" o "¿Río de Janeiro es una persona?" la llevaron a la fama. Mientras que la prensa la criticaba, ella se ganaba a la audiencia.
Un año más tarde, Goody aceptó participar en Big Boss, la versión india de "Gran Hermano”, para suavizar su pasada polémica con Shetty , tal y como informa la enciclopedia Wikipedia.
Un año más tarde, Goody aceptó participar en Big Boss, la versión india de "Gran Hermano”, para suavizar su pasada polémica con Shetty , tal y como informa la enciclopedia Wikipedia.
Durante este último programa, Goody recibió en directo la noticia de que se le había detectado un cáncer cervical y se dirigió a Londres para ser tratada. Una vez allí, se le diagnosticó un cáncer de cuello de útero avanzado que era ya incurable, por lo que decidió mediatizar su enfermedad con el objetivo de obtener dinero de los medios de comunicación para sus dos hijos: Bobby y Freddy. Primero lo hizo en programas semanales y luego vendió, a un canal de televisión y a una revista, los derechos de su boda, banquete… Finalmente, falleció el 22 de marzo de 2009, en su casa de Upshire, Essex.
La enorme repercusión de su caso hizo que hasta el primer ministro británico, Gordon Brown, le diera públicamente su apoyo, así lo confirma el periódico el Mundo.
En algunos artículos de prensa, como el escrito por el Diario Victoria, se refirieron a Jade Goody como “una persona coherente: ha vivido su vida ante los medios y quiere estar delante de éstos en sus últimos días”, es aquí donde cabría preguntarse ¿en qué lugar se encuentra la ética o moral del profesional? ¿Qué límites alcanza?
En primer lugar debemos tener en cuenta que los medios de comunicación se mueven por negocio y que el interés que despierta este tipo de información responde sig
uiendo los criterios de noticiabilidad a uno de los valores de la noticia más difíciles de explicar: el interés humano. En el fondo lo que hicieron en estos programas, fue recrearse en el dolor ajeno, mientras se alcanzaban altos índices de audiencia. No cabe duda, que si estos programas han proliferado en detrimentos de otros es debido a la audiencia; por supuesto, son muy vistos por un determinado grupo de población a los cuales van dirigidos y los cuales mantienen a estos programas en la parrilla. Tal vez su razón de ser, es porque al ser algo tan inusual, nos llama la atención y podemos seguir el caso de cerca, debido a nuestra implicación emocional con la víctima. El problema reside entonces, en que la ética no es lo primordial en la profesión del periodismo: antes priman los intereses económicos de cada medio, sus simpatías, su situación de privilegio en una sociedad informatizada, el propio tratamiento “presentista” de la actualidad (“noticias de usar y tirar”) y la tecnología.Muchos se posicionan asegurando que Jade Goody hizo lo mejor que pudo hacer: asegurarle a sus hijos un futuro, aprovechando su situación personal y convirtiéndolo en un acontecimiento mediático, en el que se implicaría la mayoría de la sociedad.
Por lo tanto mientras que haya gente que siga viendo este tipo de programas, las televisiones seguirán buscando este tipo de contenidos, en la que la víctima recibe una gran remuneración a cambio de exhibir las intimidades de sus vida.
¿Existe algo más morboso para la empresa y la audiencia?
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