La experiencia y el liderazgo, tanto de Facebook como de MySpace, en el mercado estadounidense, han permitido que este tipo de redes sociales se acomoden en España.
Según un estudio realizado por las consultoras Xperience Consulting y Findasense, el 83% de los jóvenes españoles usa al menos una de estas redes. Tanto las tareas de captación, como los factores sociales son decisivos, ya que estas redes tienden a fomentar una atmósfera de confianza que es muy fácil explotar por quienes no tienen buenas intenciones.
La forma de captación que utilizan algunas de estas redes, se basa en que el usuario registrado envíe una invitación a sus amigos, para que éstos se sumen a la red social. Para e
llo, existen dos modalidades: la invitación directa a un correo electrónico determinado o el rastreo de contactos que ofrecen las redes (desglose del listado de contactos existentes en las cuentas). En este proceso se incita al usuario a que invite a sus amigos y es aquí donde surge la polémica. Mientras algunas redes como Tuenti, especifican que sean “amigos” a los que se inviten, otras como Hi5, ofrecen la posibilidad de enviarla a todos los contactos (sin excluir a los que no son “amigos”). Esto provoca que los usuarios reciban invitaciones de gente que ni conoce. ¿Se trata entonces de correo basura (spam)? En caso de que se tratara de spam, estas páginas buscan siempre la máxima distribución, e intentan aprovecharse del usuario.
Hay que señalar que estas redes sociales no sólo sirven para mostrar documentos, fotografías…sino que sirve a terceros para facilitar y distribuir, entre otras cosas, aplicaciones informáticas. Esta es la raíz de las preocupaciones de algunos informáticos: que las redes sociales sirvan para distribuir algún código malicioso, como puede ser el reconocido CSRFer. Nos encontramos con los denominados problemas de seguridad y la amenaza a la intimidad. Sin embargo, algunas redes sociales han habilitado páginas de seguridad que aconsejan a los usuarios sobre los riesgos a los que se enfrentan, pero los expertos no creen que se puedan erradicar todos los programas maliciosos, aunque se puedan establecer restricciones; no debemos olvidar que por definición, las redes sociales tratan de facilitar la comunicación y si se establecieran dichas restricciones, las redes sociales podrían terminar por desnaturalizarse.
Por tanto, podemos afirmar que la crítica más extendida a estas redes sociales, es la que afecta a cómo estos servicios recopilan información personal y la forma en que se utiliza. Para acceder se exigen datos personales, que se dirigen a manos extrañas y que dejan al usuario expuesto e indefenso ante el gran medio de Internet.
Según un estudio realizado por las consultoras Xperience Consulting y Findasense, el 83% de los jóvenes españoles usa al menos una de estas redes. Tanto las tareas de captación, como los factores sociales son decisivos, ya que estas redes tienden a fomentar una atmósfera de confianza que es muy fácil explotar por quienes no tienen buenas intenciones.
La forma de captación que utilizan algunas de estas redes, se basa en que el usuario registrado envíe una invitación a sus amigos, para que éstos se sumen a la red social. Para e
llo, existen dos modalidades: la invitación directa a un correo electrónico determinado o el rastreo de contactos que ofrecen las redes (desglose del listado de contactos existentes en las cuentas). En este proceso se incita al usuario a que invite a sus amigos y es aquí donde surge la polémica. Mientras algunas redes como Tuenti, especifican que sean “amigos” a los que se inviten, otras como Hi5, ofrecen la posibilidad de enviarla a todos los contactos (sin excluir a los que no son “amigos”). Esto provoca que los usuarios reciban invitaciones de gente que ni conoce. ¿Se trata entonces de correo basura (spam)? En caso de que se tratara de spam, estas páginas buscan siempre la máxima distribución, e intentan aprovecharse del usuario.Hay que señalar que estas redes sociales no sólo sirven para mostrar documentos, fotografías…sino que sirve a terceros para facilitar y distribuir, entre otras cosas, aplicaciones informáticas. Esta es la raíz de las preocupaciones de algunos informáticos: que las redes sociales sirvan para distribuir algún código malicioso, como puede ser el reconocido CSRFer. Nos encontramos con los denominados problemas de seguridad y la amenaza a la intimidad. Sin embargo, algunas redes sociales han habilitado páginas de seguridad que aconsejan a los usuarios sobre los riesgos a los que se enfrentan, pero los expertos no creen que se puedan erradicar todos los programas maliciosos, aunque se puedan establecer restricciones; no debemos olvidar que por definición, las redes sociales tratan de facilitar la comunicación y si se establecieran dichas restricciones, las redes sociales podrían terminar por desnaturalizarse.
Por tanto, podemos afirmar que la crítica más extendida a estas redes sociales, es la que afecta a cómo estos servicios recopilan información personal y la forma en que se utiliza. Para acceder se exigen datos personales, que se dirigen a manos extrañas y que dejan al usuario expuesto e indefenso ante el gran medio de Internet.
A continuación he colgado un vídeo en el que hay una pequeña explicación de de las redes sociales y sus principales funciones:
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